Desde siempre me han interesado mucho las nuevas tecnologías, y quienes me conocen saben que me gusta un ordenador más que a un tonto un lápiz. Que más de una vez me llevé un susto con mi primer ordenador porque trasteaba más de la cuenta, y que mi portátil (Q.E.P.D.) ha vivido siete años intensos de pruebas, de cambios, actualizaciones y que ahora podrá decir "Que me quiten lo instalao'..."

Y ahora, gracias a mi trabajo, he pasado de periodista plumilla a eso tan moderno y que tanto se nombra, como es la noble y distinguida profesión de 'Community Manager' o, lo que viene siendo en cristiano, 'Dinamizadora de redes sociales'.

La cuestión, que ya me iba por las ramas, es que ayer estuve en un encontro digital que tuvieron tres de los alcaldables de Sevilla (se quedaron atrás UPyD y PA), organizado por la web Política y Redes. Una cita que prometía mucho, pero que dejó mucho que desear. Y no por la organización, ni por el moderador, un artista este Luis Rull. Sino por los propios políticos. Porque si vas a un debate en el que se va a hablar de Redes Sociales y Nuevas Tecnologías, qué menos que preparártelo un poco... Pero nada, allí quien más o quien menos patinó. Y ni la IPAD de Espadas ni la Blackberry de Zoido fueron suficientes para dar sensación de confianza entre los internautas. Y del pobre Torrijos ni hablamos, el Spotify lo desmontó completamente.

Mientras tanto, los CM de cada uno (bueno, de PSOE y PP) alabando las palabras de sus candidatos vía Twitter...

Que no señores políticos. Que a mí no me convencieron. Que los ví más enredados que en la red.