Verde esperanza

Verde esperanza


Ese día, el semáforo pasó del verde al ámbar y de nuevo al verde. Horacio no se dio cuenta del detalle hasta pasadas dos calles, cuando se detuvo en el siguiente cruce. Dos muñecos verdes se besaban apasionadamente. Los peatones miraban incrédulos y los conductores gritaban desde los coches.

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