Verde esperanza

Ese día, el semáforo pasó del verde al ámbar y de nuevo al verde. Horacio no se dio cuenta del detalle hasta pasadas dos calles, cuando se detuvo en el siguiente cruce. Dos muñecos verdes se besaban apasionadamente. Los peatones miraban incrédulos y los conductores gritaban desde los coches.

Marina Montes

Periodista. Lectora voraz. Un poco friki y un mucho geek. Apasionada de las letras. A veces intento escribir cosas, pero no siempre lo consigo.

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