Miércoles marino

Los miércoles lo abrasaba la rutina. Apenas paraba en casa y soñaba con escapadas a las constelaciones imposibles de su espalda. Cada miércoles comía un plato de macarrones que le servía una camarera ausente que pensaba con huir hacia el norte. Soplaba al tenedor para enfriar la comida y se marchaba. Ese día la rutina se enfrió. Al soplar el tenedor escuchó el mar dentro de un macarrón.

Desde entonces sólo come tallarines: tiene miedo a morder a una sirena que viva dentro de una cueva de pasta.

Marina Montes

Periodista. Lectora voraz. Un poco friki y un mucho geek. Apasionada de las letras. A veces intento escribir cosas, pero no siempre lo consigo.

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