Reto Bradbury .4: Sam_94

El escuadrón estaba sobre aviso. Se rumoreaba que el día anterior habían caído siete hombres y que apenas habían tenido tiempo de reaccionar. Y todo lo había hecho el mismo hombre. Los diez soldados miraron la calle destrozada desde su posición. Iba a ser un día duro.


Diez
Cayó en peso muerto, sin apenas haber asimilado lo que le había ocurrido. Sam vio su cara por la mirilla telescópica. Había sorpresa y desilusión a la vez. Como un enfado repentino por no haber sido capaz de prever que iban a pegarle un tiro en pleno pecho. 

"C'est la vie, mon ami" pensó mientras miraba a su alrededor para comprobar que seguía en una zona segura. "Este capullo ni siquiera sabe por dónde le ha llegado el tiro. No tendría que haber estado ahí. No estaba preparado. Maldito pardillo". Limpió el fusil con la manga de la camiseta y volvió a escrutar el terreno. Sólo tuvo que esperar unos segundos hasta cazar a otro.

Nueve
El soldado llegó a ver un reflejo al otro lado de la calle por la mirilla del ojo. Entre los escombros del segundo piso. Aunque se puso a cubierto, no le sirvió de nada. Una bala silbó a su derecha y otra impactó en su cuello cuando se giró para ver la trayectoria del proyectil. 

"Idiota. Novato. Esto era demasiado grande para ti". Mientras Sam buscaba a su próximo objetivo dio un trago rápido a la botella que tenía a su lado.
Ocho
Había escuchado que era rápido. Y que cuantas más víctimas conseguía más rápido se volvía. Casi como un animal salvaje. Pero alguien tendría que cazarlo alguna vez. El truco estaba en intentar buscar su punto débil. Por pensar tanto esperó demasiado en el mismo sitio. Lo último que sintió fue un golpe en la nuca, como el picotazo de una avispa.

"Pringado." No dejó de mirar el horizonte, esperando señales de movimiento.

Siete
Hizo señas a un compañero que lo seguía a unos metros. Señaló hacia arriba y marcó un camino a la derecha. Hizo un gesto, deprisa, deprisa. Él rodeó el edificio y se parapetó junto a uno de los vehículos abandonados en la carretera. El depósito explotó de pronto sin darle tiempo a reaccionar y advertir a los demás.

"No lo viste venir, ¿eh?".

Seis
Se levantó siguiendo las señas de su compañero. Miró hacia arriba y no vio nada más.

"Dos en uno. Qué torpes...".

Cinco
Respiró hondo. Había escuchado cinco disparos secos. Todos venían del mismo sitio. El francotirador ni siquiera había puesto silenciador. No le hacía falta: todos sabían dónde estaba pero nadie escapaba de su punto de mira. Con firmeza pero sin dejar de mirar hacia la ventana de la que salían los dardos de muerte, sacó la anilla de la granada y la arrojó con fuerza. Justo cuando veía como la granada se desviaba por apenas unos centímetros vio el reflejo de la mirilla. Casi no tuvo tiempo de procesar el sonido del disparo antes de caer sobre el asfalto.

"Hey, pequeño, eras bueno. Lástima tenerte enfrente, hubiéramos sido buenos amigos."

Cuatro
Cuando vio caer a lo lejos al sexto miembro de su escuadrón se dio cuenta de que no tenía nada que hacer allí. Quiso salir y abandonar. Pero antes de llegar al punto de control se derrumbó en el suelo. Lo habían cazado.

"Mierda. Ya no siento la misma emoción que antes. Tal vez debería dejarlo. Sólo aparecen niños. Cada vez es más fácil. Y más aburrido", pensaba mientras hacía la cuenta de las bajas del día mientras miraba el reloj de reojo.

Tres
Comenzaba a atardecer y pronto sería más fácil. Si conseguía mantenerse con vida hasta que el sol se fuera tal vez podría camuflarse entre los escombros y los desechos del suelo. Intuía que era su única oportunidad de llegar al día siguiente con vida. Los rumores no mentían. No había pasado ni un minuto del último disparo cuando lo cegó un destello rojo.

"Vaya panda de novatos. Tal vez tendría que dedicarme a otra cosa. ¿Las carreras de coches? Podría apostar. Se me daba bien..." 

Dos
Tuvo que cambiarse de posición. Tenía un ángulo muerto que le impedía apuntar bien al bulto que veía a su derecha. Justo cuando llegaba a resguardarse bajo un saliente sintió un dolor lacerante en la pierna. Al tocarse el muslo supo que aquello era malo. Muy malo. Cerró los ojos con fuerza y apretó los dientes. Maldito francotirador. 

"Uno más. Uno más y acabo con todos. En el fondo vale la pena." 

Uno
Había llegado el momento. Lo podía ver al otro lado del quicio de la puerta. Se preparó para disparar en silencio. Pero el enemigo fue más rápido. Ni siquiera se giró. Disparó de espaldas a bocajarro.

"Estuvo cerca. Pero no hoy."


Samantha miró la pantalla satisfecha. Había cumplido con creces su récord y mantenía la posición. Se desconectó para ir a la cocina a por un café. Su nombre seguía el primero en el ranking: Sam_94.

Marina Montes

Periodista. Lectora voraz. Un poco friki y un mucho geek. Apasionada de las letras. A veces intento escribir cosas, pero no siempre lo consigo.

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