Conociendo a... Phil Dunphy

Conociendo a... Phil Dunphy


Si pudiéramos a escoger a un personaje de una serie de televisión con el que pasar una tarde divertida e inolvidable, muchos elegiríamos a Phil Dunphy. Es el colega perfecto con el que inventar un plan loco y el marido que todas querríamos tener. No lo neguemos, Phil es la pareja ideal: atractivo, joven, en forma y, además, capaz de hacerte reír incluso después de haberte sacado de quicio. Y encima, se lleva bien con los niños. ¿Qué más podemos pedir?


Phil Dunphy se define a sí mismo con un “padre guay“, y lo cierto es que lucha duramente para conseguirlo, aunque con tres hijos en esa edad conflictiva entre la niñez y la adolescencia no es fácil. Con Haley y sus novios lo pasa un poco mal: llegó a empatizar tanto con Dylan que cuando su hija lo dejó se dedicó a consolar a su ex-yerno. Pero con Kenny, el novio puretón de su hija mayor no lo llevó tan bien. Y es que, lo quiera o no, sus hijitas se hacen mayores y es difícil llevarlo. Alex es menos conflictiva con los chicos, pero siente que no es lo suficientemente listo para ella y hace todo lo posible por no decepcionarla. Hasta renunciar a ver Crocopulpo por ella. Bueno… no tanto. 

Siempre he dicho que si mi hijo piensa en mí como en uno de sus amigos idiotas, habré triunfado como padre

Pero sin duda, el hijo con el que mejor se lleva Phil, este padre moderno y enrollado, es con Luke, el pequeño. Juntos pueden idear inventos absurdos, como las “tortivuelta“, unas tortitas que se dan la vuelta solas gracias a unas palomitas de maíz estratégicamente colocadas. Aunque en el fondo compadecemos a la pobre de Claire, porque no tiene que ser muy fácil convivir con un marido que tiene “trastorno por déficit de atención e hiperactividad“. Y es que todo lo que tiene de inquieto, lo tiene de despistado y a veces no se centra en las tareas que tiene que hacer. Como en arreglar ese peldaño suelto de la escalera. 

Todo este desorden se compensa con su lado romántico. ¿Cuántos hombres serían capaces de organizar una segunda luna de miel y una boda durante un viaje familiar? ¿O de inventarse a Clive Bixby, un alter ego interesante y misterioso para pasar un San Valentín inolvidable con su esposa? Phil es capaz de volcarse en la celebración de un aniversario y recibir sólo un vale de abrazos gratis o la visita de un músico del que ni siquiera ha oído hablar. Pero no le importa e intenta quedar bien porque Claire es única para él. Y es que los días especiales son muy importantes para él. ¿O conoces a alguien que se tome tan en serio la celebración de un día bisiesto? Pero Phil no solo tiene ojos para Claire – y los generosos atributos de Gloria-, sino que tiene otro gran amor: la tecnología. Sí, Phil es un trasto, pero también un geek en potencia. Su “cacharrito” más preciado es el iPad. Y es que estaba predestinado para él: salió a la venta el día de su cumpleaños.
Es como si Dios y Steve Jobs se hubiesen puesto de acuerdo para decir “Te queremos, Phil”
Si por él fuera, toda la casa estaría manejada a través de un sólo mando. O mejor aún, por la voz. Y es que Phil Dunphy es un adelantado tecnológico a su tiempo pero… su familia no. Claire, su esposa, es incapaz de aprender cómo utilizar el mando de la televisión, y no será porque él no se lo haya explicado. ¡Si incluso le ha compuesto una canción especial para ella! Pero nada, no hay manera. Tampoco con su suegro, que no se toma muy bien las cancioncitas de Phil para enseñarlos a utilizar las nuevas tecnologías. Pero sin lugar a dudas, lo mejor de este padre de familia es su filosofía de vida. Phil es un entusiasta y aunque en su trabajo como vendedor inmobiliario ha encontrado en Gil Thorpe a su némesis, siempre intenta buscar el lado bueno de las cosas. Incluso ha escrito un libro: Phil’Osophy, que regaló a su hija cuando se fue a la universidad. Y lo cierto es que deberíamos grabarnos a fuego sus enseñanzas porque nos ayudarían a tomarnos las cosas con otra cara.
Las cosas más increíbles que pueden ocurrirle a un ser humano te pueden ocurrir a ti, si bajas tus expectativas Aprende de los periquitos: si te sientes solo, come delante de un espejo Si la vida te da limonada, haz limones. La vida se pondrá en plan ‘¿pero qué…?
Repito, con esas ideas, ¿quién puede resistirse a sus encantos?

*Publicado originalmente en Frikarte

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