Final alternativo

Ilsa Lund prometió que no haría preguntas, pero la curiosidad pudo más que ella. De haber cumplido su promesa, tal vez hubiese huido con Víctor en aquel avión. Hubiese terminado convirtiéndose en Ilsa Lazslo. Pero prefirió el interrogatorio. Y los ojos de Rick se lo contaron todo. Ilsa Blaine jamás se arrepintió de quedarse en tierra.

Y aunque ese fue el verdadero final, en cámara no quedaba muy bien. Así que cuando la historia de Ilsa y Rick se hizo famosa, todo cambió. Ella vestía de azul y Rick llevaba una chaqueta blanca. Ella odiaba el azul y él nunca vestía con chaqueta porque se manchaba las mangas con whisky.

Tampoco tenían una canción, amaban el silencio, porque podían adivinar lo que el otro estaba pensando y hacían como que no lo sabían, sorprendiéndose cuando escuchaban una frase que ya sabían de antemano que iban a oir. Porque aunque todo parecía perfecto, sus vidas estaban llenas de detalles oscuros que preferían no revelar. Hacer como que no habían existido. Y aunque cada uno sabía qué había pasado, nunca preguntaban.

Ella detestaba el papel que le había tocado hacer, porque ella nunca habría consentido que el amor de su vida la dejase marchar así como así. Lo habría besado Lo habría abofeteado. Incluso le habría gritado para que reaccionase de una vez y la besase como si fuese la última vez. Como le pidió aquella vez que nunca olvidará. Ilsa prometió no hacer preguntas, pero quiso cambiar el final. Porque aunque en la pantalla digan que todo se ha acabado, siempre hay un final alternativo que podemos inventar sobre la marcha. Sin guión.

*Publicado originalmente en Literaturate

Marina Montes

Periodista. Lectora voraz. Un poco friki y un mucho geek. Apasionada de las letras. A veces intento escribir cosas, pero no siempre lo consigo.

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