Fiesta en Cinelandia

Fiesta en Cinelandia


- Baila, baila, baila... ¡vamos, baila conmigo! - toc-toc-toc, el ritmo de la música marcaba un compás estable que invitaba al baile. La luna cinelánguida brillaba como nunca. La melodía se perdía en las conversaciones del bosque.
-¿Dormiremos hoy?
- No, nunca, ¡nunca hay que dormir! Dormir es perder el tiempo. ¡Dormir es morir! ¡¡Reir y bailar es lo que tenemos que hacer!!- una voz femenina y aguda giraba y giraba al borde del mareo mientras reía.
- Calla, calla, loca. Me duelen los pies, no quiero dar más vueltas- dijo una sombra masajeándose los pies al compás de la música -toc-toc-toc, frush-frush-frush.
- ¿Cómo te va a doler a ti nada? ¡Si eres una sombra!
- ¿Y las sombras no podemos sentir?
- No, no podéis. Como tampoco podemos las voces.
- ¿Somos psensibles? ¿No hablas tú con tristeza?
- No. Yo hago sentir a la gente que estoy triste. Les hago creer que estoy triste porque ellos están tristes.
- No estoy de acuerdo contigo.

Toc-toc-toc, frush-frush-frush, toc-toc-toc, frush-frush-frush, toc-toc-toc...

- Many, Many, vamos a bailar...
-No quiero bailar, no quiero hacer nada.
- ¿Por qué?
- No sé.
- ¿Cómo que no sabes?
- No sé.
- Pero Many, todo el mundo baila, todo el mundo canta, todo el mudo se divierte... venga, ¡vamos!
- Déjame, no quiero.
- ¿Por qué?
- No sé.
- ¿Cómo que no sabes?
- ¡¡No sé, Jacobo, no lo sé!!
- Many, Many... no puedes quedarte toda la noche aquí.
- ¿Y si quiero?
- ¿Que quieres qué?
- No sé.
- Many, no empecemos otra vez.
- No quiero bailar. No quiero estar aquí.
- Pero Many, tenemos que estar. Con todos. ¿Qué dirían?
- Que digan lo que quieran.
- ¿Lo que quieran? No creo que te gustase escucharlo.
- Quiero, quieres,quieren, queremos, queramos... ¿existe un verbo más odioso?
- Many, Many... no te entiendo.
- Yo no te lo pedí.
- No, ¿eh? - enfurruñado, Jacobo le dio la espalda. Al fondo, una sombra seguía frotándose los pies al ritmo de la música. Toc-toc-toc, frush-frush-frush. Los sapos croaban: toc-toc-toc, croac, croac, croac. Los cazadores disparaban al cielo: toc-toc-toc, pum-pum-pum.

Toc-frush-croac-pum-croac-toc...

- ¡Mira, mira!- gritó la voz aguda.
- ¿Qué?
- Eres una sombra pero no estás ciego, ¿no? ¿No ves?
- ¿El qué?
- ¡El qué no! ¿A quien?
- ¿Qué? ¿Quién?
- ¿No la ves? Es preciosa... ¡Lindísima!
- Ah... la Cooper, ¿no?
- ¡Cómo brilla! - hablaba con tanta emoción que, de tener cuerpo, daría saltitos para verla mejor.
- Sí, claro... yo también brillaría si me diesen los focos.
- Tú lo que tienes es envidia. Y de la mala.
- Sí, claro. Voy a terminar siendo una sombra verde.
- Calla insolente. ¡Qué guapa! - decía la voz mientras la figura luminosa se acercaba.
- Creo que estoy sintiendo algo. Algo malo. Algo que se va....
- Calla, calla. ¡A ver si hoy habla! ¿Se parecerá su voz a mí?
- Algo que se me va... cada vez que ella se acerca. No me encuentro bien.
- ¡¡Cállate estúpida!! ¡Tú no puedes sentir!
- Me mue... - la sombra fue diluyéndose poco a poco a medida que la Cooper fue acercándose.
- ¡¡Viene hacia aquí!!
 - Mira Many - dijo Jacobo enre la multitud - es Virginia Cooper.
- ¿Y? No quiero ver a nadie.
- ¡¡De cerca es mucho más guapa!! ¡Mírala! - la voz seguía gritando  extasiada- ¡Cómo me gustaría ser como ella! Tan lánguida, tan triste, tan hermosa...
- Vámonos, Jacobo - impuso Many.
- Pero Many...
- Vamos - Jacobo bajó la cabeza obediente.

Toc-toc-toc-pum-pum-pum-croac-croac-croac-toc-toc-toc-pum-croac-toc-pum-croac-toc...

La música se volvió frenética a medida que Virginia Cooper avanzaba lentamente. Pero faltaba algo...

- ¡Qué hermosa es! Tan pálida, sentada en la azucena... ¿vas a negarme que es la criatura más bella de Cinelandia?

La voz llamaba a la sombra hasta que de pronto escuchó algo. O mejor dicho, no lo escuchó.  

Toc-pum-croac-toc-toc-toc-pum-pum-pum-croac-croac-croac.... 

¿Y el frush-frush-frush?

- ¿Dónde estás? Por qué ya no hablas? ¡No te veo!

La música cesó de pronto y todos vieron una lágrima solitaria en la cara de Virginia Cooper.

- Qué mujer más desgraciada. Jamás podrá ser feliz. Porque con ella mueren todas las sombras - dijo Many con el rencor ahogándole la voz al pasar junto a la mujer luminosa, brillantemente apagada.

Un sollozo rítmico inundó la fiesta: sniff-sniff-sniff...


Inspirando en Cinelandia, de Ramón Gómez de la Serna

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